El mundo está cambiando. Estos cambios que ocurren tanto a nivel cultural como tecnológico se ven reflejados en todos los aspectos de la vida. Los espacios de trabajo no escapan a esto.
La serie Mad Men reflejaba un escenario muy particular, propio de las décadas del 60 y 70. La historia reflejaba ambición, engaño, machismo, acoso sexual, whisky y cigarrillos. De alguna manera, con el correr de los capítulos, el espacio de trabajo se fue ajustando a los distintos cambios de esos años.
Si hubiera que recrear la serie en la actualidad, el escenario para dentro de unos años sería completamente diferente. Los cambios profundos que vienen sucediendo tanto a nivel cultural como tecnológico han arrasado con los modos de trabajo tradicionales.
En 2030 no existirán las computadoras, ya que todo será táctil y proyectado en la pared. Los dispositivos se encontrarán totalmente integrados. No se precisará papel, impresoras o fotocopiadoras, ya que el 4D abarcará todas estas utilidades.
El abandono de la ropa formal será un hecho. Cada uno de los muebles se adaptarán en función de la comodidad de los empleados. Además, nadie fumará ni tomará alcohol, todo será orgánico. Las mujeres serán la mayoría y nadie sabrá qué es el acoso sexual, eliminado por la moral y la inmediatez.
En 2030, jefes y empleados compartirán escritorio, debido al cambio en el management. Y el rol de Peggy tampoco existirá, ya que la lucha de los sexos terminó.
A la hora de reclutar, se harán entrevistas para convocar a menores de 45 años, que pasen la mayoría de su tiempo enfocados a su vida personal, teniendo relaciones cortas y por internet con el mundo laboral y familiar, ya que no hay tiempo suficiente que, además, no tengan fidelidad a la empresa como valor y que sean felices.