DaviPlata lanzó su nueva tarjeta débito con un objetivo claro permitiendo que las personas puedan pagar en cualquier comercio que reciba tarjetas utilizando el saldo disponible en su cuenta. Pero el detalle que detonó la campaña fue otro, y es la tarjeta roja. A partir de ahí surgió una idea que conecta directamente con la cultura futbolera y con uno de los nombres más recordados cuando se habla de expulsiones en el deporte colombiano, y es Gerardo Bedoya.
El exfutbolista, reconocido por tener el récord de mayor número de tarjetas rojas en la historia del fútbol profesional, se convirtió en el punto de partida creativo. La propuesta fue sencilla y potente, ya que si DaviPlata tenía una nueva tarjeta roja, había alguien que ya era sinónimo de ese concepto. En lugar de evitar ese “anti-récord”, la campaña decidió resignificarlo y convertirlo en una invitación a activar la tarjeta débito dentro de la app.
Antes del lanzamiento, el equipo creativo de la agencia Leo se acercó a Guinness World Records para oficializar el récord de Bedoya; obtuvo 46 tarjetas rojas en su carrera profesional. Esta conversación volvió a tomar fuerza y, en ese momento, se presentó la campaña con una serie de comerciales en tono humorístico, donde el exjugador invitó a los usuarios a “sacar otra tarjeta roja”, pero esta vez para pagar, comprar y moverse con DaviPlata.
“La idea surgió a partir de algo muy simple, el color de la tarjeta. Cuando vimos que era roja, pensamos en un referente inmediato y culturalmente muy poderoso. Convertir ese símbolo en una historia positiva y útil para el usuario fue lo que le dio sentido a la campaña”, señaló el equipo creativo de Leo.
El despliegue de la campaña fue 360°, ya que se obtuvo contenido digital, influenciadores, presencia en vía pública, pauta y gestión de PR con Bedoya como imagen central. El enfoque estuvo en usar el humor y el reconocimiento inmediato del personaje para explicar una funcionalidad concreta: es que los usuarios ahora pueden pagar con su tarjeta débito DaviPlata en cualquier lugar que reciba tarjetas.
“Más allá del guiño futbolero, lo importante era comunicar que esta tarjeta amplía las posibilidades de pago para millones de personas. La creatividad nos permitió contar esa funcionalidad de una manera cercana y fácil de entender”, indicaron desde la marca.
La campaña convierte así un dato conocido del fútbol en una historia con un giro inesperado. La “tarjeta roja” deja de ser sinónimo de expulsión y pasa a ser una herramienta cotidiana de pago, apoyada en un insight cultural que el público reconoce de manera inmediata.