Un año más en el SXSW, el evento que cada año adelanta y redefine la agenda de la innovación y la tecnología para creadores, emprendedores, anunciantes, agencias y gobiernos.
Esta edición empezó con polémica al salir a la luz una cláusula que habilitaba al SXSW a informar a migración si identificaba artistas internacionales haciendo conciertos no oficiales durante el festival. Pese a que el evento pidió disculpas primero y retiró la cláusula después, la discusión continúa durante los primeros días de programa. Sin ir más lejos, la charla de apertura del festival empezó con un reclamo de humanidad post-fronteras a cargo de Cory Richards, el fotógrafo de National Geographic que retransmitió por Snapchat su escalada al Everest.
Si bien parte del sello del evento es una inmensidad de contenido que obliga a narrar solamente parte de la experiencia personal de cada uno, este año se destacan por su volumen las plataformas dedicadas a la realidad virtual y la inteligencia artificial, ambas en distintas variantes y aplicaciones prácticas. Estos días veremos cuáles son las que toman mayor vuelo.
Al mismo tiempo, la biotecnología sigue creciendo en alcance, demostrando la velocidad que las ciencias naturales y la salud están tomando como agentes de frontera en la transformación digital de la sociedad. La sesión de Jennifer Doudna sobre la edición genética, por ejemplo, fue el disparador de muchas discusiones alrededor de un cuerpo humano que se presenta tecnológicamente editable y ampliable, pero sólo aparentemente infinito.
Alrededor de la producción de contenido, resaltó especialmente la sesión con el reciente fichaje de la CNN, Casey Neistat, que compartió su trayectoria reivindicando a una nueva generación de creadores para una nueva generación de medios, al mismo tiempo que señalaba incertezas que rodean los viejos modelos de producción y distribución heredados de la televisión.
Con menor popularidad, el programa sigue insistiendo además en funcionar como un espacio para visibilizar las sombras de las industrias dedicadas a la tecnología y la producción de contenido. Así, abundan los espacios dedicados a las desigualdades de género en el mundo académico y empresarial, la integración y acceso de minorías en la transformación digital o los límites a la seguridad y la privacidad en la era de la conectividad.
Aunque el evento se siente todavía muy estadounidense, la presencia del colectivo latino sigue subiendo año tras año y en este 2017 se ha hecho muy presente a través de la producción de software y contenidos en realidad virtual. No sorprende el interés por la situación política de Cuba que pone en agenda -no sin cierto exotismo- el potencial innovador de los usos particulares de Internet y sus espacios de asociación cooperativa.
Los próximos días iré compartiendo mi experiencia en el festival con los lectores de Latinspots como parte de la misión comercial de Argentina y de XVIII, la red de innovación del Grupo Havas que acelera la implementación tecnológica construyendo puentes entre las marcas y los distintos agentes del mundo emprendedor.
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