El festival publicitario de San Sebastián no brilló precisamente por la calidad de su palmarés. Las opiniones de los profesionales españoles sobre el papel a desarrollar por España en Cannes no fueron, entonces, muy halagüeñas. Los más pesimistas acertaron en sus predicciones, que anunciaban un estrepitoso fracaso en la Costa Azul, y un mes tarde, quedó patente en Francia la crisis por la que atraviesa la publicidad española.