Conferencias - El Ojo 2025

González, Mato y Gudiño: Pasar del discurso a la acción

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(23/02/26). En una conferencia profundamente emotiva propuesta por Disney a partir de una campaña que está realizando junto al Consejo Publicitario Argentino, César González, Brenda Mato y David Gudiño compartieron sus experiencias como personas que sufrieron -y sufren- discriminación y están invisibilizadas por la publicidad. Acompañados por Belén Urbaneja, VP de Responsabilidad Social Corporativa y de Gestión de Marca y Diversidad, Equidad e Inclusión en The Walt Disney Company Latin America, contaron sus historias de vida y expusieron las barreras sistemáticas que enfrentan los cuerpos diversos, las identidades “marrones” o indígenas y los sectores populares para acceder a una industria que, más allá de discursos y cambios de algunos paradigmas, sigue reproduciendo estereotipos y no termina de pasar a la acción para modificar esta realidad.

En la segunda jornada de El Ojo de Iberoamérica 2025, el Festival fue escenario de un encuentro que trascendió el formato de conferencia tradicional. "¿Qué no ves cuando me ves?" fue el nombre del espacio propuesto por The Walt Disney Company Latin America y el Consejo Publicitario Argentino, que reunió en una charla a César González, escritor, poeta y cineasta; Brenda Mato, modelo, actriz y activista por la diversidad corporal; y David Gudiño, actor, dramaturgo y director teatral, con moderación de Belén Urbaneja, VP de Responsabilidad Social Corporativa, Gestión de Marca y responsable de Diversidad, Equidad e Inclusión de Disney para América Latina.

"Más que una charla es un grito, un llamado de atención, un pedido. Una forma más de decir 'acá estoy, acá estamos y queremos ser parte de esta industria'", definía la presentación previa del ciclo de conferencias de El Ojo, que se realizó entre el 12 y el 14 de noviembre en Buenos Aires.

A partir del relato de sus historias de vida, signadas por la discriminación y la exclusión, pero también por una búsqueda incesante de superar esos obstáculos para poder ganarse un lugar en el mundo y -especialmente- en lo que aman hacer, los tres participantes aprovecharon la oportunidad de tener voz en El Ojo para contar sus historias de vida y lucha, e interpelar a la industria de la publicidad, el marketing y la comunicación.

Los relatos de la invisibilización

David Gudiño, profesor de biología, licenciado en dramaturgia y actuación en la Universidad Nacional de las Artes (UNA) con un posgrado de arteterapeuta que nunca pudo ejercer (“No conseguí trabajo”), fue ganador del premio Trinidad Guevara 2023 por su obra "El David marrón", y compartió algunos datos contundentes: "En lo que va del año recibí 29 mails para hacer castings. Algunos de los roles fueron verdulero, pintor, playero de estación de servicio y hoy me llegó uno de repartidor. De los 29 fui sólo a 7. No quedé en ninguno", contó.

El actor, que nació en Tartagal (Salta) y creció en Río Grande (Tierra del Fuego), reveló que hasta el momento de la conferencia recibió 29 mails para hacer castings siendo algunos de los roles verdulero, pintor, playero de estación de servicio y repartidor: “De esos 29, solo fui a 7 y no quedé en ninguno. Y para series, me llamaron solo para dos castings, uno para hacer de médico y el otro de gánster mexicano e hice solo el de médico, porque en el otro me pedían hablar con acento neutro y lo intenté, pero no me salió. En el de médico, quedé.” “De los 7 castings que hice para publicidad, no quedé en ninguno: 100 % de ineficacia. Del único que hice para serie, 100 % de eficacia. No quiero imaginar a una persona marrón e indígena que ni siquiera tiene un buen celular para hacerse el autocasting.”, señaló con ironía quien remató su relato autobiográfico con una definición clara. “Soy marrón, soy indígena”.

Más adelante, luego de repasar su recorrido de vida y profesional (“hoy los videos que publico en redes me pagan el alquiler”), interpeló a un auditorio colmado: "Camino por los subsuelos del subte y miro las publicidades gráficas. En una hay una familia mirando la tele. ¿Qué etnias son? En la tele hay un psicólogo que vende unas tabletas. ¿Qué etnia es?". Y se preguntó: "¿La publicidad no me quiere? ¿Son los dueños de las empresas o son los guionistas? ¿Son los de la castinera? ¿Soy yo? Yo gané el premio de Trinidad Guevara. Actúo hermano, más o menos actúo. No soy oooh, pero actúo. Puedo hacer algo más que barrer".

Gudiño, integrante del colectivo antirracista Identidad Marrón y creador del cortometraje #ArgentinaNoEsBlanca. que alcanzó más de 10 millones de visualizaciones en las redes, cerró con una pregunta demoledora: "¿Qué cambiaría si el que te vende las papas fritas en la publi tiene cara indígena?".

La doble vida de los cuerpos diversos

Brenda Mato, impulsora de la Ley de Talles Nacional sancionada en 2019 en Argentina, hoy estudiante de Sociología en la UBA y parte del elenco de la obra SEX de José María Muscari, describió su experiencia desde el activismo y el modelaje, la actuación, el baile, las pasiones que descubrió desde muy chica y que cultivó con anopoyo de sus padres.

"Este año me llegaron muy pocos castings, cada vez pareciera que hay menos. Y uno, el único que creo que fue más o menos positivo era sobre un rol de mamá. El resto fueron todos básicamente para suplementos y todo lo que tiene que ver con enfermedades metabólicas. En uno incluso me pidieron el IMC y yo no entendí si era un casting o una consulta médica", relató.

La actriz, que fue la primera modelo de talles grandes en ser tapa de una revista de moda argentina (L'Officiel, 2018), denunció una paradoja: "El único casting que me llegó hace poco pedía cuerpos diversos, personas “reales” que no hayan hecho otras cosas. Buscaban esa gente que no se ve en las publicidades y que estaría bueno ponerla ahí. Sin embargo, parece que esa gente real tiene que ser gente que no actúa, que no canta, que no se dedica a esto. Entonces es cuando me empiezo a preguntar ¿dónde están las oportunidades para quienes sí nos dedicamos a esto?".

Mato, quien actualmente forma parte del elenco de "Sex" de José María Muscari —una obra con seis años en cartel— enumeró los roles que desearía interpretar: "Doctora, bailarina clásica, investigadora en plantas medicinales, arquitecta, ministra de transporte de la nación, directora de cine. Todas. Literalmente cualquiera que se les ocurra, eso es lo que quiero hacer. Pero tal vez lo que no se entiende es que no tiene que ver con el rol en sí mismo sino con la historia que se cuenta de ese rol. Que ese rol sea de una persona que ama, que es amada, que desea, que es deseada, que es exitosa y que también sufre".

La mirada que condena

César González, quien se crió en la Villa Carlos Gardel de El Palomar, en los suburbios de Buenos Aires, estuvo preso cinco años y recuperó su libertad en 2010. En la cárcel se interesó por la lectura, y se formó hasta convertirse después en uno de los realizadores más premiados del cine argentino independiente. En su caso, compartió su reflexión sobre los estereotipos de clase.

"Cuando me vestía con un conjunto deportivo a pesar de ya ser escritor y cineasta, me paraba siempre la policía o se me reían o subestimaban en los circuitos intelectuales. Un día me dije, voy a empezar a vestirme como ellos, a ver qué pasa. Me puse saco y camisa y las miradas que recibía ahora eran de respeto y admiración, aunque hablaba y decía lo mismo que cuando tenía el conjunto deportivo", relató el autor de libros como "La venganza del cordero atado" y "El fetichismo de la marginalidad". Y exclamó: “Qué previsible puede ser el ser humano”.

César cerró su participación con un poema demoledor, que emocionó a todo el auditorio: "La belleza se esconde en tus ojos. En tus ojos incapaces de ver el dolor. La mirada ve para ocultar, para excluir, para andar, para aplastar. Los llamamos invisibles, pero en realidad los vemos. Demasiado los vemos. Los vemos tanto que nosotros decidimos por ellos. Hablamos por ellos. Pensamos por ellos. Vemos por ellos".

Justamente, el punto de la charla que los reunió en el escenario de El Ojo, se vinculaba centralmente a ello. A quién ve, qué elige ver y que prefiere no ver.

De la palabra a la acción

Belén Urbaneja, quien es miembro de la Junta Directiva del Consejo Publicitario Argentino y presidió el jurado de El Ojo Sustentable 2025, contextualizó el encuentro como parte del ciclo "Fuera de Brief", una iniciativa conjunta de Disney y el CPA. "Estas tres personas con las que estamos trabajando hace un tiempo son parte de un ciclo donde buscamos traer esas voces, esas personas que están invisibilizadas en la industria de la publicidad y los contenidos", explicó la ejecutiva.

"Nos preguntamos qué vemos, qué no vemos, qué preferimos no ver y qué tenemos que empezar a ver", planteó Urbaneja, quien lleva casi tres décadas en Disney y que desde hace varios años lidera estrategias de diversidad, equidad e inclusión de la compañía de entretenimientos en la región.

Belén presentó un breve adelanto de los tres videominutos dirigidos por César González que ilustran estas problemáticas, y que de manera inminente estarán publicados en el canal de YouTube del CPA. Y contó que, justamente, convocar a personas a las que la industria no representa para realizarla fue la manera que encontraron de pasar “del discurso a la acción”. Porque, tal como plantearon los disertantes “es muy lindo estar acá hablando, que nos den voz, que nos aplaudan, pero ¿después qué? Nos van a dar trabajo o no. Porque queremos trabajar”, dijeron.

Luego de ver el adelanto en pantalla, el público cerró con un fuerte aplauso y muchos pidieron la palabra para hacer algunas preguntas y agradecer los testimonios sinceros y emotivos, que invitan a revisar profundamente el modo en que la industria admite la diversidad.

“Somos conscientes de que no es una responsabilidad de la publicidad, ni de las personas individualmente. La publicidad refleja el sentir de la sociedad, y también lo retroalimenta. Es una responsabilidad colectiva y social”, sintetizó César en una de las respuestas. 

EN PRIMERA PERSONA

“Soy marrón” 

Me llamo David. Mi mamá me quería poner Celso, como mi abuelo, pero a ella no le gustó. Entonces me pusieron David. Como el rey, decía mi mamá. Nací en Salta… Norteamérica”, ironizó Gudiño. Y aclaró: “Pero no nací en la capital, sino en una ciudad más al norte que se llama Tartagal. A 60 kilómetros, está Bolivia. A los siete años, nos fuimos de ahí. Nos mudamos a la ciudad de Río Grande, Tierra del Fuego… Gran Argentina. Ahí terminé la primaria, hice la secundaria en una Técnica, y después hice el profesorado de biología. Siempre quise ser actor igual, ¿eh? O sea, siempre hice teatro, pero de alguna manera sentía que tenía que recibirme de algo. Lo que tuve más a mano fue el profesorado de biología, pero podría haber sido educación física o historia. 

Cuando me recibí de profe sentí que Tierra del Fuego había cumplido su tiempo. Entonces decidí irme a Israel, a un programa de voluntariado. La entrevista para ingresar fue en inglés. Yo nunca había ido a una academia de inglés. Solo a la secundaria y a alguna clase en el barrio, pero siempre canté las canciones de mi vida en inglés, leyendo la letra. Así que algo sabía. Cuando me entrevistaron, me preguntaron qué virtudes tenía. Yo solo podía decir ‘I am a good person’. Pero todas las otras virtudes no sabían cómo las iba a definir”. 

“Viví en la ciudad de Caipa del 2009 al 2012. Ahí conocí a una profesora de comedia musical canadiense que me dijo que yo sería un gran arteterapueta. Cuando regresé a Argentina, averigüé y había un postgrado en arteterapia en la Universidad Nacional de las Artes. Como yo tenía solo un profesorado, me sugirieron que hiciera una licenciatura para que el postgrado tuviera más sentido. Pensé en estudiar psicología, pero me daba mucha pereza el CBC, y no entendía mucho cómo anotarme. Así que empecé a cursar la licenciatura en actuación en la UNA, mientras hacía el postgrado. No conseguía trabajo. Compré un diario y fui a una entrevista en un colegio bilingüe en Del Viso, y entré a dar clases de biología en inglés. Hasta el día de hoy, nunca dí clases de biología en español”. 

Cuando avancé en el posgrado, empecé a trabajar en un centro de rehabilitación en adicciones hasta que las prepagas me dejaron de pagar las horas y tuve que dejarlo. Terminé la licenciatura en actuación, terminé el posgrado en arteterapia. Y como arteterapeuta nunca conseguí un buen trabajo, entonces tuve que dejar esa actividad. Ya recibido de todo, solo quería actuar. Pero no conseguía trabajo. Cuando era chico empecé a escribir. Entonces hice la diplomatura en dramaturgia en la UBA y empecé a escribir mis obras.

Escribí varias de mis obras en Tierra del Fuego, con mis amigos de teatro. En los veranos, mientras visitaba a mis viejos, allá juntaba amigos teatreros, los dirigía, y ellos se quedaban haciendo la obra durante el año. 

Así, hasta que empecé a hacer videos en redes. Siempre con la compu, el celu, los programas de edición. Me la pasaba frente a la compu, editando fotos de Britney. Hasta que un día grabé unas escenas para una serie, y con lo que me pagaron, me compré un buen celu y ahí pude hacer videos en buena calidad. Hoy esos videos me pagan el alquiler. Y estoy actuando en dos obras. 

Intenté ser profesor de biología, arteterapeuta, pero siempre el deseo de actuar fue más fuerte. No hay nada en el mundo que me dé más ganas de aprender y de hacer. Ah… Soy marrón: indígena.  

“Siempre me dijeron que no iba a poder, por ser gorda” 

Me llamo Brenda, nací en Lanús, y nací diez días antes de lo previsto. Muy ansiosa, de mi parte. Y mi mamá tuvo un embarazo bastante complicado así que, cuando la internaron, y logró estabilizarse, ahí decidí que era el momento de salir. Desde que tengo memoria, soy artista. Y multifacética. Es algo que nació conmigo, a diferencia del cosito de la vergüenza, que yo creo que lo tengo roto o no me vino de fábrica. Todavía me acuerdo cuando al fotógrafo del egreso de mi jardín de infantes, lo volvió loco porque yo no podía parar de posar. Y él se enojó muchísimo porque no podía tener una foto normal de todo ese curso. 

A los cuatro años, hice mi primera clase de danza. Y ese día supe que ese iba a ser mi destino. Tanto, que mi carta de presentación se volvió mi grand écart. Por si no lo saben, en criollo, grand écart es abrirse de piernas. Por cada persona que conocía, les mostraba que yo podía abrirme de piernas. Pero a los seis aprendí que, si uno lo hace sin calentar, se termina desgarrando y se acabó la diversión. A partir de ese momento, cuando me recuperé, estudié todas las danzas posibles. Hice danza clásica. Hice danza jazz, hice danzas nativas argentinas, también hice flamenco, danzas árabes, hice salsa, bachata, merengue, toda la danza caribeña que vos me ponés adelante yo la bailo. Hice contemporáneo, hice urbano, y también hice tango. Ese día aprendí que me gustaba mucho. 

A partir de los ocho, agarraba todos los temas que estaban de moda en la radio, yo tenía un cassette, lo grababa y aprovechaba las reuniones familiares para hacer shows. A los diez, en el lanzamiento de Bandana, yo me di cuenta que quería ser parte de esos shows y también me di cuenta que me gustaba cantar. 

Y a los trece, aprovechando las fiestas con mis compañeros, agarraba la primera silla que tenía a mano y les hacía mi mejor imitación de Britney Spears. 

La verdad es que mi primaria fue bastante hermosa y cuando tuve que terminarla le pedí por favor a mis papás que me anotaran en una secundaria que fuera mixta, que tuviera la posibilidad de a la mañana ser en una escuela normal y a la tarde estudiar danza. El Colegio Nacional de Danzas. 

Pero mis papás creyeron que la mejor opción para mí era mandarme a un bachiller mercantil. Y como verán, ahora estoy muy ocupada haciendo balances de fin de año para empresas. La realidad es que tanto insistí, que a los catorce me anotaron en la mejor escuela que había disponible de comedia musical. Hicieron muchísimo esfuerzo porque no había nada de plata y para mí eso fue un antes y un después. Empezar a darme cuenta de que yo podía cantar, bailar y actuar. Todo al mismo tiempo, gracias a este colegio. Para mí los viernes y sábados terminaron volviéndose un espacio de festejo. Eran los mejores días de mi semana.

A los 16 ya siendo un poco más grande y un poco más adolescente empecé a ir a bailar y ahí conocí a quienes son, muchos, mis amigos hasta el día de hoy. Ellos me enseñaron que existe una vida más allá de la ‘normalidad’ y ahí descubrí yo también lo que era la bisexualidad. Me empecé a dar cuenta de que me gustaban las personas y no los géneros, y que no estaba confundida ni era una etapa. 

Cuando terminé la secundaria a los 17 vino la gran pregunta de mis papás. ¿Qué vas a estudiar? Yo creo que la respuesta estuvo desde siempre. Yo iba a ser artista. No había forma de que me puedan anotar en una carrera universitaria. Entonces me dijeron ‘buenísimo, pero el hippismo te lo vas a bancar vos’. Así que tuve que conseguir, siendo menor de edad, mi primer trabajo, que fue en McDonald's. Y a partir de ahí se vino como una especie de doble vida. Por la mañana y la tarde hacía los trabajos más raros o extraños que podía conseguir, y por la tarde-noche pasaba mis tiempos y mis horarios aprendiendo todo lo que podía sobre ser artista, o sea, clases de canto, baile, teatro. Pero eso duró bastante y yo quería actuar. A los 23 conocí al amor de mi vida, quien yo creo que es la piedra fundamental de muchas de las cosas que soy y hago hoy. Y fue quien me dijo una frase que a mí me marcó para siempre: si no hay un espacio para vos, créalo.

A los 24, buscando por Internet me topé con el pedido de una ONG que se llama Anybody Argentina, que estaban buscando voceras para una campaña. Estaban buscando una gente más joven, pero yo me metí igual. Esa campaña buscaba representantes de distintos países. Fuimos nueve mujeres de ocho países elegidas. Yo fui la representante argentina y lo que buscábamos era que la plataforma Facebook retirara de entre sus estados la posibilidad de que podíamos decir estoy contento, estoy triste, eufórico, enojado… y ‘me siento gordo’. Nueve mujeres de ocho países le dijimos a Facebook que nadie se puede sentir gordo. Porque ser gordo no es un estado. Y logramos que lo retiraran. Y eso fue tan grande que yo en ese momento era recepcionista en una empresa que alquilaba fotocopiadoras y yo salía de la oficina y tenía cámaras de TELEFE en la puerta esperándome. Yo no era nadie hasta ese momento y por primera vez me podía poner adelante de, no solo de un país, sino del mundo entero porque hice notas hasta para Italia y Holanda. Sin vergüenza y nombrándome como quien yo era por primera vez en mis 24 años de vida. 

A partir de ahí empecé a darme cuenta de que había una activista en mí; de que había algo más. Y no digo que ahí nació. Porque yo creo que eso siempre estuvo en mí. Mamá siempre hacía el chiste de que yo debía haber sido abogada porque era bastante defensora de los pobres y ausentes. Ese mismo año empecé a estudiar modelaje... A trabajar como modelo en realidad, porque nunca estudié. Porque una amiga se me acercó y me dijo ¿Vos qué sos actriz no te animás a hacer una foto para un emprendimiento que tengo, porque tengo muchos talles y los quiero mostrar? Y yo le dije bueno, dale. Y como todo en mi vida, fue una joda y quedó. El modelaje se convirtió en mi trabajo principal. 

A los 26 me volví a hacer viral. Subí una foto después de volver muy frustrada a mi casa de no poder encontrar nada en un shopping. Me saqué toda la ropa y me hice un cartel que decía no tengo que ponerme. Con el celular que tenía en ese momento me saqué esa foto, la subí un domingo en la noche sin ningún tipo de esperar nada y eso fue la locura. Otra vez medios, entrevistas… Un montón de cosas. Y ese mismo año eso derivó a que con la ONG con la que yo colaboraba pudiéramos presentarle al Congreso un proyecto de ley nacional de talles. Yo como una ciudadana promedio X haciendo nada, diciéndole al Congreso… che, tengo un texto, que te parece si lo podés meter. Esa ley se aprobó en 2015. A partir de ahí también empecé a trabajar mucho creando contenido en redes sociales y haciendo muchas cosas relacionadas con la cultura. 

A los 28 hice lo más bisexual que pude haber hecho en mi vida, me casé con un tipo. Lo hicimos en el Rosedal y entramos bailando. No podíamos hacer otra cosa. Y ese mismo año, dos meses después de ese casamiento, terminé siendo tapa de una revista. Tapa de una revista de moda. Tapa de la revista L’Officiel, que es la revista de moda más importante de la Argentina. Y fui la primera modelo de talles grandes en ser tapa de una revista de moda. Para mí fue algo alucinante, algo que jamás me pude imaginar: ver mi cara en todos los diarios y revistas, y en carteles con esa foto.

Después vino la pandemia y mientras algunas personas descubrían que su hobby era hacer masa madre y pancitos, yo dije, ¿‘y si me anoto en una licenciatura en una universidad pública? Así que me anoté en Sociología. Y la verdad es que es mi hobby. Yo no sé si planeo ser socióloga en algún momento, sin embargo, el conocimiento siempre me interesó. Pero mi autoexigencia no me permite ser menos de 9.50. Jamás me anoté a un final. Si bien no tengo tantas materias metidas, todas las he aprobado siempre en primera instancia. 

Ahora, con 35 años, desde hace dos años, formo parte de un espectáculo que tiene 6 años en cartel interrumpidos. La obra Sex, de José María Muscari. Yo sé que suena un poco loco decir, ¿cómo estás estudiando Sociología y sos activista y te pones en culo arriba de un escenario? Yo creo que tiene mucho que ver porque yo hago un poco de activismo en todo, en ese lugar. Muchas de las cosas que creemos que no nos atraviesan tienen que ver con la realidad. 

Y es muy loco que toda esta recopilación que tengo acá en la mano y que les estoy contando, la armé sentada en el aeropuerto de Bogotá, mientras esperaba un vuelo a Cali para dar una charla. Literalmente, la cuarta charla que doy en Colombia en dos años. Porque un poco mi vida se trata de jugar con cuál es el límite. A mí no me gusta conocer el límite, yo siempre voy un pasito más allá, porque, por si no se dieron cuenta, soy una persona gorda. Y me dijeron que, por eso, nunca iba a poder. Gracias. 

“Gracias a la lectura pude poner en palabras las injusticias que había vivido” 

Buenas tardes. Soy César González. Nací en el año 1989 en el Hospital Posadas, al Oeste del conurbano bonaerense. Mi madre me dio a luz a los 15 años. Me crié en una villa; la villa Carlos Gardel. Fue una infancia y adolescencia atravesada por la miseria, la violencia y el dolor. A los 16 años caí preso en un Instituto de Menores y conocer la experiencia en prisión hizo que mi vida no sea más la misma. Adentro empecé a leer y con la literatura pude empezar a poner en palabras todas las injusticias que había vivido y soñar con otra, lejos del delito, pero no de mi gente. Al contrario, la literatura primero y el cine después fueron mis herramientas para reivindicar la potencia vital de los villeros. 

Estuve preso cinco años en total. Recuperé mi libertad en el 2010. A los pocos meses de salir publiqué mi primer libro de poemas: La Venganza del Cordero Atado. Realicé mi primer cortometraje: “El cuento de la buena pipa”. Desde allí no paré. Seguí publicando libros y haciendo películas. En cada uno de mis trabajos intento reflexionar sobre los estereotipos con los cuales se cubre a la imagen real de los sectores populares. Intento desmontar prejuicios y ayudar a entender que la vida de las villas y los barrios populares es más bella y compleja que lo que el sentido común cree. No somos ni todos malos, ni todos buenos. Somos contradictorios, como todo ser humano. 

Intento demostrar cómo la apariencia reina nuestra realidad, aunque nos cueste admitirlo. Un ejemplo personal: cuando me vestía con un conjunto deportivo, a pesar de ya ser escritor y cineasta, me paraba siempre la policía; o se me reían o subestimaban en los circuitos intelectuales. Un día me dije: ‘voy a empezar a vestirme como ellos, a ver qué pasa’. Me puse un saco y camisa, y las miradas que recibía ahora eran de respeto y admiración, aunque hablaba y decía lo mismo que cuando tenía el conjunto deportivo. Qué previsible es el ser humano. 

Mis libros publicados al día de la fecha son los siguientes: "La Venganza del Cordero Atado", "Crónica de una libertad condicional", "Retórica al suspiro de queja", "Rectángulo y flecha", "El fetichismo de la marginalidad", que es un conjunto de ensayos reflexionando sobre los márgenes, "El Niño Resentido" y "El Rengo Yeta", ambos libros autobiográficos. Mis películas son "Diagnóstico esperanza", "¿Qué puede un cuerpo?", "Atenas", "Lluvia de jaulas", "Exomologesis", "Castillo y sol", "Reloj soledad", "Diciembre", "Al borde y Fobia". 

Gracias.

FOTO:  Acompañados por Belén Urbaneja, Vicepresidente de Responsabilidad Social Corporativa, Gestión de Marca y Diversidad, Equidad e Inclusión, en The Walt Disney Company Latin America, quien además presidió El Ojo Sustentable 2025, David Gudiño (actor, dramaturgo y director teatral), Brenda Mato (modelo, actriz y activista por la diversidad corporal) y César González (escritor, poeta, ensayista y realizador) compartieron sus experiencias en una conferencia propuesta por Disney a partir de una campaña con el Consejo Publicitario Argentino.

1. A partir del relato de sus historias de vida, los tres participantes aprovecharon la oportunidad de tener voz en El Ojo y compartieron experiencias de discriminación y cómo lograron superarlos. Brenda, que fue una de las impulsoras de la Ley de Talles Nacional sancionada en 2019 en Argentina, contó sobre su activismo y el modelaje, la actuación, el baile. David, por su parte, habló sobre su obra "El David marrón", ganador del premio Trinidad Guevara 2023. 2. Para Brenda y David, la charla se trató también de una forma más de decir “acá estoy, acá estamos y queremos ser parte de esta industria”. 3. César González, se introdujo en la charla contando que estuvo preso cinco años y en la cárcel se interesó por la lectura.

1. David Gudiño contó que en el 2025 recibió 29 mails para hacer castings. Algunos de los roles fueron verdulero, pintor, playero de estación de servicio. 2. Brenda actualmente forma parte del elenco de "Sex" de José María Muscari. 3. César González se formó hasta convertirse después en uno de los realizadores más premiados del cine argentino independiente compartió su mirada sobre los estereotipos de clase. 4. Belén Urbaneja contextualizó el encuentro como parte del ciclo "Fuera de Brief", una iniciativa conjunta de Disney y el Consejo Publicitario Argentino.

1. Brenda fue la primera modelo de talles grandes en ser tapa de una revista de moda argentina (L'Officiel, 2018). 2. David es integrante del colectivo antirracista Identidad Marrón y creador del cortometraje #ArgentinaNoEsBlanca. 3. Ilustración para promocionar la película “Diagnóstico Esperanza, de César González. 4. La película “Diciembre” y 5. “¿Qué puede un cuerpo?”, también realizadas por César.

Luego de la conferencia, Cesar, Brenda y David posaron para fotos y profundizaron los temas de la conferencia en entrevista con LatinSpots.


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González, Mato, Gudiño y Urbaneja - Ent. El Ojo 2025.

César González, Brenda Mato, David Gudiño y Belen Urbaneja

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