Greenpeace da un giro audaz a las donaciones testamentarias con su campaña «We Won't Rest in Peace» (No descansaremos en paz). La pieza reinventa el guion de la muerte como un escenario de activismo, transformando el legado en el testamento en un último acto de protesta que extiende la lucha por el planeta más allá de la vida.
La activación de 2026 evoluciona de una gira en vivo con ataúd y coche fúnebre por sitios icónicos de Londres a un cortometraje de humor negro. Con marionetas, efectos especiales e irreverencia, calaveras, gusanos y urnas cobran vida como defensores post mortem del activismo ambiental.
Creada por la agencia Elvis, la pieza apunta a mayores de 50 años —un público frecuentemente subestimado— y cuestiona la noción de que los seniors ignoran el activismo.
«Las donaciones testamentarias chocan con dos grandes tabúes: el dinero y la muerte», explica Melanie McNeill, directora de recaudación de fondos de Greenpeace. «Suelen presentarse como un gesto privado y discreto. Esta campaña las reivindica como un acto de rebeldía, una muestra rotunda del compromiso de nuestros seguidores con la naturaleza. Gracias al humor y el entretenimiento de Elvis, mostramos que donar a Greenpeace en testamento es una forma de hacer perdurar sus valores».
Camilla Yates, socia directora de estrategia de Elvis, agrega: «Para cambiar el mundo, hay que montar una fiesta mejor que la de quienes lo destruyen. Greenpeace sabe que la protesta exige energía y personalidad. Nuestro reto fue convertir las donaciones testamentarias en algo irresistible, no en un tema que se ignora con cortesía».
Campañas - Brasil
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