Pocos temas logran movilizar a los brasileños de forma tan inmediata como la selección nacional. Y fue precisamente ese vínculo, forjado a lo largo de generaciones, el que se hizo eco en uno de los escenarios más emblemáticos del país.
Quienes pasaron por el Parque Bondinho Pão de Açúcar, en Río de Janeiro, se encontraron con una intervención poco común: cinco latas gigantes de Guaraná Antarctica instaladas en los teleféricos, cada una inspirada en una de las camisetas que marcaron los títulos mundiales conquistados por Brasil.
La acción traslada a una de las principales postales del país símbolos que forman parte de la memoria colectiva de millones de aficionados. Más que un homenaje al fútbol, la iniciativa dialoga con recuerdos que atraviesan diferentes generaciones: desde las imágenes en blanco y negro de las primeras conquistas hasta las celebraciones más recientes del quinto título mundial.
"Llevar este homenaje a uno de los lugares más emblemáticos del país es una forma de dar escala a esta pasión que mueve a los brasileños. Queríamos crear una experiencia que llamara la atención, generara conversación y, al mismo tiempo, conectara a la gente con la historia de la selección de una manera cercana y memorable, además de ser una invitación para que todo el mundo anime juntos por el sexto título", afirma Guilherme Poyares, director de Marketing de Guaraná Antarctica.
La ocupación del espacio turístico forma parte de la campaña "Sede de Torcer é Coisa Nossa", creada para destacar la forma singular en que los brasileños viven el fútbol. La propuesta fue más allá de los teleféricos. El parque también acogió el "Museo de las Camisetas Campeonas", una exposición con réplicas de los uniformes utilizados en las cinco campañas que terminaron con la copa en manos de los brasileños.
La programación se extendió también al Maracaná. Durante el Partido de Despedida de la Selección, celebrado el pasado 31 de mayo, la marca patrocinó un espectáculo que reunió a Ivete Sangalo y a miembros de la plantilla campeona del mundo de 2002, entre ellos Ronaldinho Gaúcho, Denílson, Belletti, Júnior y Edílson Capetinha.
Entre música, recuerdos y referencias a momentos que ayudaron a construir la cultura popular brasileña, estas acciones refuerzan cómo el fútbol sigue siendo uno de los principales terrenos de encuentro entre las marcas y la emoción colectiva. Al fin y al cabo, en un país donde cada Copa del Mundo genera nuevas historias, volver a revivir las antiguas es también una forma de mantener viva la expectación por el próximo capítulo dentro del campo.
Campañas - Brasil
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