Hay tres cosas que me entusiasman particularmente de este desafío. La primera es hacerlo con Andrea Diquez, actual CEO, a quien conozco hace diez años y con quien compartimos muchas buenas batallas y ganamos varios leones y effies. Con Andrea vemos la publicidad desde el mismo lugar, compartimos los mismos valores y, básicamente, siempre la pasamos bien. Para mí, cuando una agencia funciona, sigue siendo uno de esos pocos trabajos en los que podés disfrutar tanto que te olvidás del paso del tiempo, de qué hora es. Estoy seguro que juntos podemos generar ese ambiente laboral y, sobre todo, producir ideas; hacer que las cosas pasen.
La segunda es que ya llevo casi 4 años en Estados Unidos y he acumulado bastante experiencia como para poder encarar este desafío con un bagaje que antes no tenía. FCB New York y Conill/Saatchi Latam me aportaron herramientas que voy a poder poner en práctica ahora, tanto desde el punto de vista del mercado americano, como del funcionamiento interno de una agencia de este lado del mundo.
La tercera es personal y tiene que ver con mi familia, con la forma en que nos vamos adaptando a cada cambio, cada nueva ciudad. Vamos hacia un segundo capítulo en New York, un capítulo muy distinto al primero que seguramente nos hará atravesar otras emociones. Ya no somos los mismos, con el tiempo hemos atravesado muchas cosas y, cuando una familia se mueve tanto, la distancia con los afectos se compensa con las experiencias. En este sentido, Manhattan es incomparable con cualquier otra ciudad del mundo.