En zonas como el desierto de Sonora y Baja California, caracterizadas por distancias inmensas y paisajes áridos, estas tiendas logran ofrecer una Coca-Cola fría pese al calor sofocante. La campaña, que recorre caminos remotos, pueblos aislados y entornos hostiles, revela que la verdadera “última Coca-Cola del desierto” no es solo una botella, sino las personas detrás de ese momento: los tenderos que mantienen viva la experiencia de compartirla en los lugares más inhóspitos.
Para celebrar este espíritu excepcional, Coca-Cola reconoce oficialmente a estos comerciantes con placas denominadas "La última Coca en el desierto". Cada distinción honra el papel único que desempeñan las tiendas y sus propietarios en la cotidianidad de estas comunidades.
El proyecto va más allá del simbolismo y genera un impacto tangible mediante soluciones de refrigeración más eficientes y sostenibles, que mejoran las condiciones operativas de los tenderos en su labor diaria.
La activación se despliega a través de un mini documental, ejecuciones de out-of-home (OOH) contextuales en ciudades y una estrategia social participativa, con el objetivo de amplificar las historias de estos tenderos y elevar su trabajo a un símbolo de orgullo nacional.
Claudia Navarro, presidente de marketing de The Coca-Cola Company para Latam, declaró: “Para celebrar 100 años en México, queríamos ir más allá de las palabras y demostrar lo que realmente significa La última Coca-Cola del desierto. Esta campaña es un reconocimiento a las personas que, con su dedicación diaria, hacen posible que ese momento exista”.
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