Durante los últimos dos años, el equipo trabajó en el producto de Viv Labs llamado "Viv". El proyecto es desarrollado en secreto, pero las personas ajenas a él que consiguieron verlo, se mostraron entusiasmadas. "La visión que tuvieron es muy importante", dijo Oren Etzioni, Director del Instituto Allen para la Inteligencia Artificial. "Si este equipo tiene éxito, estaremos en presencia de una industria de miles de millones de dólares", agregó.
Pero no es un camino fácil, ya que Viv no es la única compañía que tiene por objetivo alcanzar ese dinero. En este sentido, Google le pagó 500 millones de dólares a DeepMind para contratar a los expertos en inteligencia artificial, Geoffrey Hinton y Ray Kurzwil, quienes ya se encuentran trabajando en las oficinas centrales de Mountain View (California). Por su parte, Facebook tiene su propio grupo, liderado por Yann LeCun.
La idea de Viv, es que su producto no solo sea inteligente y flexible, sino también omnipresente. Así, sus creadores pretenden convertir a la inteligencia artificial en un servicio, tal como sucede con la electricidad, y que esté en la mayor cantidad posible de productos del hogar. Ellos lo llaman el "cerebro global", y pondrá en funcionamiento decenas de apps y dispositivos.
Adam Cheyer, uno de los Fundadores de Viv, explicó: "Ahora quiero hacer algo que vaya más allá de lo mobile, del cosumidor, de una computadora o de una empresa. Quiero hacer algo que, básicamente, cambie el modo en el que el software fue construído".
De acuerdo con eso, Viv es un sistema abierto que le permitirá a innumerables empresas y aplicaciones formar parte de su "cerebro sin límites". Los obstáculos técnicos son mínimos, ya que requiere un breve "entrenamiento" -que dura minutos- para entender la jerga de un tema específico. Entonces, mientras el conocimiento de Viv crece, también lo hará su comprensión.
Sus creadores lo diseñaron en base a tres principios llamados "pilares": será instruido por el mundo entero; su conocimiento crecerá con el tiempo; y aprenderá algo nuevo todos los días. Al igual que sucede con otros productos de inteligencia artificial, la enseñanza implica el uso de sofisticados algoritmos para interpretar el lenguaje y el comportamiento de las personas que utilizan el sistema. Además, cuantas más personas lo usan, más sabio se vuelve.
Al saber quiénes son sus usuarios y con qué servicios interactúan, Viv puede tamizar todos los datos que acumula y encontrar nuevas formas de manipular la información.