Una nota de Jesús Hernández Cuellar de Contacto Magazine, que reproducimos como un aporte para los jóvenes que participen del Premio a los Nuevos Talentos de El Ojo 2002.
(18/09/02). A continuación reproducimos una nota del medio Contacto Magazine, que habla sobre Corrupción, tema central sobre el cual deben crear sus piezas los jóvenes que participen del Premio a los Nuevos Talentos de
El Ojo de Iberoamérica 2002. El plazo de inscripción cierra el 30 de septiembre en www.elojodeiberoamerica.com
"América Latina es una región comúnmente ignorada por los países desarrollados, debido a la aparente incapacidad iberoamericana para explotar sus extraordinarios recursos naturales, organizar sus sociedades dentro de un marco jurídico respetable y edificar un sistema institucional que facilite el progreso.
El caos reinante en muchas naciones de este continente, producido fundamentalmente por los políticos, es por otra parte responsable de actos de discriminación hacia los latinoamericanos que llegan a Estados Unidos. El estadounidense promedio piensa que si los emigrantes hispanos no fueron capaces de conservar el orden en su propia casa, difícilmente lo harán en la ajena.
Pero los hechos y las cifras de los 35.3 millones de hispanos que viven y trabajan en este país, revelan una realidad diametralmente opuesta.
Una economía descomunalmente grande, más de 580 mil millones de dólares de poder adquisitivo anual, según el Selig Center for the Economic Growth de la Universidad de Georgia, y más de un millón 200 mil empresas hispanas capaces de generar anualmente 186 mil 300 millones de dólares y de emplear a un millón 300 mil trabajadores, según la Oficina del Censo de Estados Unidos, demuestran una habilidad formidable para progresar dentro de los esquemas de un país desarrollado. Todo esto, a pesar de que el emigrante debe aprender una lengua extranjera y adaptarse a una realidad social y cultural diferente, al arribar a este país.
Cuando se estudia la manera en que ganaron sus respectivos Premios Nobel los doctores Severo Ochoa (1959), nacido en España; Luis Walter Alvarez (1968), nacido aquí e hijo de emigrantes; y Mario Molina (1995), nacido en México, se comprende que no hay inferioridad intelectual alguna en la élite científica hispana de Estados Unidos, que además está a la vanguardia en los exitosos experimentos de la NASA, en los que participan figuras de relieve internacional como los doctores Franklin Chang-Díaz, nacido en Costa Rica, y Ellen Ochoa, nacida en California de origen mexicano, así como otros muchos astronautas hispanos.
En esferas tan importantes como el arte y la cultura, la tecnología, el mundo académico, el servicio público y la industria del espectáculo, Hollywood incluido, también ha estado la presencia hispana con huellas imborrables. La música y la comida latinas son hoy parte inseparable de la vida social y cultural de Estados Unidos.
El desarrollo hispano en suelo estadounidense ha sido importante para este país, muy importante, pero no lo ha sido menos para América Latina en la medida en que la ayuda familiar enviada por los emigrantes hispanos al continente, se ha convertido en uno de los principales renglones de las economías de muchos países.
Alrededor de 23 mil millones de dólares llegaron a Latinoamérica el año pasado, principalmente desde Estados Unidos, por ese concepto. Sólo México recibe alrededor de 10 mil millones de dólares en remesas familiares, y otros países como El Salvador han declarado abiertamente que ese dinero es ya el pilar fundamental de su economía, sin que medie inversión alguna ni gastos de operaciones.
Desarrollo vs. Corrupción
Estados Unidos se ha convertido en un laboratorio espectacular, cuyos resultados manifiestan a las claras que la cultura hispana es perfectamente compatible con el civismo, la disciplina laboral y profesional, la organización y la visión de futuro que demanda una sociedad desarrollada.
La comunidad hispana ha sido el componente químico -uno de ellos- dentro de las probetas de ese laboratorio. Los cimientos están ahí, en los elementos mismos de la cultura hispana; es cuestión de trabajar en medio de las condiciones apropiadas, condiciones que no existen en América Latina.
Por otra parte, de la misma manera que los países desarrollados suelen ignorar a Latinoamérica, Latinoamérica tiende a ignorar los logros de la comunidad hispana de Estados Unidos, excepto en el punto del envío de dinero que alivia a las frágiles economías continentales, algo que los políticos iberoamericanos explotan eficientemente ya que resuelve problemas nacionales que los gobiernos son incapaces de resolver.
Es común observar cómo algunos líderes latinoamericanos llegan a Washington y piden de inmediato, no sin una cierta dosis de demagogia, amnistía para los emigrantes indocumentados de sus países. No es común, sin embargo, escuchar de sus labios resultados concretos de sus respectivos gobiernos en cuanto a alivar la pobreza, la falta de oportunidades educativas y la corrupción política.
Un reciente informe de la organización no gubernamental Transparencia Internacional, con sede en Alemania, revela que en una lista de 102 países colocados de menor a mayor grado de corrupción, con una escala de putuación del 1 al 10 en materia de transparencia, Paraguay ocupa el lugar 98 con 1.7, mientras que Bolivia, Ecuador y Haití están el sitio 89, con 2.2, como los más corruptos de América Latina.
Colombia y México comparten el lugar número 57 con una puntuación de 3.6. Argentina está en el sitio 70 con 2.8. Brasil y Perú están en el lugar 45 con 4 puntos. Pero Guatemala, Nicaragua y Venezuela comparten el escalón 81 con 2.5.
Chile es el país más transparente de América Latina al ocupar el lugar 17 con 7.5 puntos, un sitio por debajo de Estados Unidos que está en el lugar 16 con 7.7.
Luego entonces, no cabe duda alguna de que la corrupción es la base del empobrecimiento latinoamericano, empobrecimiento creado durante décadas por los miembros, salvo ciertas excepciones, de la clase política latinoamericana. De otro modo no se explica que naciones petroleras, con su petróleo controlado por el Estado, no por multinacionales extranjeras, como México y Venezuela, tengan tan altos niveles de pobreza y de corrupción.
¿Es entonces la hispanidad, como fenómeno socio-cultural, hija natural de la pobreza? ¿Es el capitalismo moderno el causante de que no haya éxito económico en América Latina y de que sí lo haya en Alemania, Francia, Italia, Japón, Suecia, Canadá y Australia, entre otros muchos países desarrollados? ¿O es la clase política iberoamericana la responsable de la pobreza?
El éxito promedio de los hispanos en Estados Unidos parece desmentir que la hispanidad sea hija natural de la probreza y de que el capitalismo moderno sea el responsable de que no haya en América Latina economías sólidas e instituciones capaces de garantizar la riqueza y la prosperidad".
Por Jesús Hernández Cuella.
Publicado el 14 de septiembre de 2002 en Contacto Magazine
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