Hernán Rebaldería trabaja hace casi 15 años como creativo en agencias de publicidad en Argentina y, desde 2011, en Brasil. Luiz Lavos es diseñador gráfico, trabajó en varios estudios y -desde 2007- trabaja de manera independiente.
Lo que los unió no fue su profesión sino el fanatismo por todo lo que remite a los años 80, década en que vivieron sus infancias. Prueba de eso es que ambos tienen Vespas de esa época. “Nos conocimos en un grupo dedicado a scooters clásicos. Yo tengo una Vespa año 85 y Hernán una 86.”, comenta Lavos.
Lavos es el obsesivo por los detalles. Fue durante su infancia, en el taller de su abuelo entre maderas y herramientas, que aprendió a “medir 10 veces para cortar sólo 1”. Más tarde estudió luthiería, construyendo artesanalmente guitarras y otros instrumentos.
Rebaldería es el geek nostálgico, que ya desde chico frecuentaba los arcades (o “fichines” en Argentina) y experimentaba con computadoras, circuitos, cables y lucecitas, pasión que mantiene hasta hoy, coleccionando y restaurando radiograbadores y boomboxes de los años 80.
Con base en São Paulo, L&R Arcades nace con el objetivo de combinar esos talentos para crear objetos esencialmente bonitos, sean ellos funcionales o simplemente decorativos. Siempre con atención a los detalles y utilizando materiales de alta calidad.
El Arcade Jr. es el primer producto soñado por la dupla, fruto de más de un año de trabajo. Ambos ya habían construído máquinas arcade separadamente, cuando decidieron unir fuerzas para construir la consola retro ideal. “Nos dimos cuenta de que las opciones ya disponibles no eran de calidad o hacían foco en lo estético, dejando de lado la funcionalidad. En el Arcade Jr. buscamos unir diseño y funcionalidad en una misma consola”, señala Lavos.
Concebido para ser una versión portátil de los antiguos arcades, el Arcade Jr. es una consola con interfase súper intuitiva, capaz de ejecutar videojuegos arcade (de “fichines”) y también de las populares consolas Atari 2600, Nintendo, Master System, Super Nintendo y Mega Drive. Cada unidad es numerada y producida artesanalmente, a pedido.
El Arcade Jr. trae todo lo necesario para dar rienda suelta a la diversión “old school”: un transformador bi-volt, un cable HDMI de 3 metros, un control adicional para jugar de a dos y hasta un manual de instrucciones. Basta enchufarlo, conectar a la TV y empezar a jugar. “Nos gusta decir que el Arcade Jr. es Plug and Play. And Play. And Play…”, concluye Rebaldería.