Lo que acabamos de vivir el pasado domingo fue, sin exagerar, un momento histórico en la historia del Super Bowl. No solo por el espectáculo deportivo en sí, sino por todo lo que ocurrió alrededor: la música, las marcas, la conversación cultural y, sobre todo, la representación latina.
La decisión de tener a Bad Bunny como headliner del Halftime Show marcó un antes y un después. No fue solo una elección musical; fue una declaración cultural. Y ese giro inesperado se sintió incluso en los comerciales que vimos durante la transmisión.
Este año, en términos creativos, seguimos viendo en muchas marcas la fórmula conocida del Super Bowl: comedia + celebridades. Sin embargo, hubo categorías que sorprendieron. El rubro tech, por ejemplo, apostó por propuestas más emocionales y humanas: desde la historia dramática protagonizada por Emma Stone para Squarespace, hasta Coinbase, que logró algo impensado: hacernos cantar juntos “Everybody” de los Backstreet Boys. Incluso las marcas de inteligencia artificial parecieron entender que, para conectar, primero debían verse más humanas.
Pero más allá de la creatividad o las ejecuciones, lo imposible de ignorar fue la presencia latina que atravesó todo el evento.
Como boliviana latina trabajando en Estados Unidos, ver cómo nuestra cultura gana espacio en un evento que históricamente ha sido percibido como “completamente estadounidense” me genera un orgullo inmenso y, sobre todo, esperanza. Este Super Bowl nos recordó algo fundamental: la relevancia y el poder que tenemos como región.
Marcas como e.l.f. Cosmetics entendieron perfectamente el momento cultural. Apostaron por revivir el universo de las telenovelas, enseñándole a Melissa McCarthy a pronunciar correctamente las “R” para estar lista para el concierto de Bad Bunny, y coronaron la idea con la aparición especial de Itatí Cantoral, recreando la icónica reacción de Soraya en María la del Barrio. Un guiño que cualquier latino entendió al instante.
También vimos brillar a Sofía Vergara, no en uno, sino en tres comerciales distintos. En uno de ellos, enseñándole español nada menos que a Owen Wilson para Telemundo. Y fue imposible no emocionarse al ver a Marcelo Hernández destacarse junto a Wells Fargo, ocupando un lugar central en una narrativa pensada para el mercado general.
Hace no tanto tiempo, era rarísimo ver a un latino como protagonista -o incluso como rostro visible- de un comercial del Super Bowl. Hoy, en cambio, la representación hispana ya no es un “plus”, sino una necesidad estratégica dentro del mercado masivo.
Y, por supuesto, el momento más poderoso llegó con la música. Por primera vez en la historia, el Halftime Show fue interpretado 100% en español. Bad Bunny no solo cantó; cargó el escenario con un mensaje de amor, identidad y orgullo latino. Un momento que muchos de nosotros llevaremos en el corazón para siempre. Como si fuera poco, el show nos regaló a Lady Gaga cantando y bailando salsa, sellando una noche que quedará grabada en la memoria colectiva.
Este fue, sin duda, el Super Bowl que habló español. Un día que conmemoraremos como industria, como comunidad y como cultura. Y ojalá sea solo el comienzo de una representación aún más fuerte, más auténtica y más constante de la latinidad en el escenario más grande de la publicidad y el entretenimiento global.
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