-¿Cómo está Estados Unidos?
-Estados Unidos vive una paradoja: una economía que se mantiene resiliente, con crecimiento moderado y mercado laboral estable, convive con una fuerte polarización política y social amplificada por temas como los nuevos conflictos geopolíticos, los aranceles y los casos de alta exposición mediática. En ese contexto, el consumidor busca más que nunca seguridad, transparencia y marcas que le ayuden a navegar la incertidumbre.
La comunidad latina sigue siendo uno de los motores más dinámicos del país, pero también uno de los más vulnerables a los vaivenes políticos y a la presión institucional, incluyendo la presencia del ICE. Eso ha generado un consumidor más cauteloso, más racional en el gasto y, al mismo tiempo, más exigente con la representación, lo que impulsa una migración acelerada hacia canales digitales, compras más planificadas y una preferencia por marcas que sienten como “propias” y cercanas a su realidad.
-¿Cómo está hoy la industria publicitaria y, en particular, la industria creativa y audiovisual latina en Estados Unidos?
-La industria publicitaria en Estados Unidos está en plena reinvención: la combinación de presión económica, disrupción tecnológica y cambios en hábitos de consumo aceleró la transición hacia modelos más ágiles, basados en datos, pero guiados por ideas. En ese escenario, la creatividad latina ha dejado de ser periférica para convertirse en un diferencial competitivo claro, porque entiende la complejidad cultural del nuevo mainstream americano. Las agencias creativas latinas están capitalizando su capacidad de leer el contexto social y cultural con más sensibilidad que los modelos tradicionales. El negocio de las agencias evoluciona hacia estructuras híbridas, colaboraciones más fluidas y una integración natural de contenido, experiencia, tecnología y comunidad, donde lo multicultural deja de ser táctica para convertirse en estrategia de negocio.
-¿Qué importancia ha tenido la presentación de Bad Bunny este año en el Super Bowl?
-La presentación de Bad Bunny en el Super Bowl 2026, prácticamente íntegra en español, con un mensaje explícito sobre identidad, América diversa y orgullo latino, fue un parteaguas cultural. No fue solo entretenimiento: fue una declaración política y simbólica de que lo latino ya no pide permiso para existir en los grandes escenarios, sino que los redefine desde adentro. Para la comunidad latina, significó validación y autoestima colectiva; verse y escucharse en su idioma, en el show más visto del planeta, con una narrativa propia y sin traducciones diluidas. Para las agencias enfocadas en este segmento, confirmó algo que venimos sosteniendo hace años: la cultura latina no es un apéndice de la cultura americana, es una de sus columnas principales, y las marcas que no entiendan esto se están quedando fuera de la conversación relevante.
-¿Qué están pidiendo hoy los anunciantes a las agencias latinas?
-Los anunciantes que miran seriamente al consumidor latino hoy piden tres cosas: profundidad estratégica, velocidad de ejecución y autenticidad cultural. Ya no alcanza con “adaptar” campañas generales; buscan socios que construyan plataformas de marca capaces de vivir en múltiples pantallas, formatos y comunidades, con consistencia y propósito. Los consumidores latinos, por su parte, quieren ser hablados de igual a igual, sin estereotipos ni tokenismo. La conexión se logra donde se cruzan valores compartidos, historias auténticas y experiencias relevantes, tanto en ecosistemas digitales (social, comercio electrónico, creadores) como en puntos de contacto físicos que refuercen el sentido de comunidad.
-¿Cuáles son las mayores oportunidades para las marcas y, en especial, las enfocadas en la comunidad latina al ser uno de los países anfitriones del Mundial?
-Las marcas tienen frente a sí una plataforma irrepetible para conectar con el corazón latino a través del fútbol, pero el desafío es no quedarse en el cliché de la pelota y la bandera. Las mayores oportunidades están en narrar historias de pertenencia, migración, segundas generaciones, héroes anónimos y celebración colectiva, con consistencia antes, durante y después del torneo. Los anunciantes que ya se están preparando ven el Mundial como una plataforma de negocio, no solo de visibilidad: activaciones locales, contenido generado en comunidad, comercio vinculado a experiencias en tiempo real.
-Hablemos de MEL, ¿Qué balance hace de su agencia del 2025 y de los primeros meses del 2026?
-El 2025 fue un año de consolidación para MEL: crecimos en cartera, en talento y en relevancia dentro del ecosistema multicultural de Estados Unidos. Demostramos que un modelo boutique, enfocado y profundamente experto en cultura latina, puede competir en categorías y pitches de alto nivel frente a estructuras mucho más grandes.
El arranque de 2026 nos encuentra con una base más sólida, nuevas cuentas estratégicas y un posicionamiento nítido: somos una agencia pensada para el “nuevo mainstream”, donde lo latino es central, no accesorio. Eso nos permite mirar el año con ambición, pero también con claridad sobre dónde podemos agregar más valor.
-¿Cuáles son objetivos de MEL para 2026?
-Para 2026, nuestros objetivos se concentran en tres frentes: profundizar relaciones con clientes actuales, sumar marcas que quieran tomarse en serio el reto multicultural y seguir construyendo un puente sólido con las comunidades que representamos y servimos. Buscamos consolidarnos como referencia obligada cuando se habla de creatividad culturalmente inteligente, combinando el rigor estratégico con una lectura fina de los cambios sociales y tecnológicos. También queremos invertir en talento y en herramientas que nos permitan integrar mejor IA, data y craft, sin perder la esencia humana de nuestra propuesta. El objetivo no es automatizar la creatividad, sino potenciarla.
-En tiempos de IA y megafusiones, ¿cuál es el futuro de la industria publicitaria y de su negocio?
-En un contexto de IA generativa, automatización y megafusiones, la industria publicitaria corre el riesgo de volverse más eficiente, pero también más homogénea. El valor diferencial estará en la capacidad de ciertas agencias de interpretar la cultura, leer los matices y tomar decisiones estratégicas que una máquina, por sí sola, no puede tomar. En Estados Unidos, en particular, esa ventaja pasará cada vez más por entender la diversidad como eje de negocio, no como casilla de cumplimiento claritas. Las agencias que logren combinar escala tecnológica con sensibilidad cultural serán las que lideren la próxima etapa; ahí es donde MEL quiere estar.
FOTO: Luis Miguel Messianu, Founder, President & CCO de MEL, habla en esta nota del rol clave de la cultura latina y de la evolución de la industria publicitaria hacia modelos híbridos.
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