Como voz y alma de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Solari forjó uno de los fenómenos populares más singulares de América Latina. Discos como Oktubre, Un baión para el ojo idiota, ¡Bang! ¡Bang!… Estás liquidado, La mosca y la sopa y Luzbelito trazaron capítulos ineludibles en la historia del rock nacional. Su lírica —mezcla de poesía callejera, crítica social, humor ácido e imágenes surrealistas— se convirtió con el tiempo en materia de estudio y en contraseña de identidad para varias generaciones.
Tras la separación de Los Redondos, emprendió una exitosa carrera solista al frente de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, convocando multitudes que superaban toda expectativa en cada presentación. En 2016 reveló públicamente que padecía la enfermedad de Parkinson, afección que progresivamente lo alejó de los escenarios. Su último recital tuvo lugar en Olavarría en 2017. Fiel a su vocación artística, continuó activo a través de grabaciones, colaboraciones y proyectos como El Mister y los Marsupiales Extintos.
El INDIO Solari deja detrás de sí una obra inmensa y una legión de devotos para quienes su música fue —y seguirá siendo— mucho más que canciones.