Mientras galerías, coleccionistas y discursos curatoriales marcaban la agenda de la semana, Prime decidió introducir lo cotidiano en el corazón del arte contemporáneo. Jitomates, limones y zanahorias irrumpieron en el recorrido cultural resignificando el espacio con una propuesta simple pero potente: recordar que lo verdaderamente orgánico no siempre está en la sala blanca, sino en la canasta.
El regreso de Justo no podía ser silencioso. En la semana donde todo es conceptual, la marca eligió hacer algo radical: traer el mercado al circuito artístico. Porque mientras algunos hablan de piezas únicas, Justo trajo piezas frescas. La intervención dialogó con la ciudad desde el humor y la cercanía, instalando un statement claro: volver también es un acto creativo. Más que una acción de branding, fue una conversación cultural que conectó arte y vida cotidiana, sofisticación y simpleza, concepto y alimento.
“En Art Week todo se mira, se interpreta y se analiza. Nosotros quisimos traer algo que, además de mirarse, se reconoce”, comentaron desde Prime. “El regreso de Justo es volver a formar parte del día a día de la ciudad, pero ahora dialogando con el arte y la conversación contemporánea”. La acción convirtió productos frescos en piezas urbanas vivas, generando interacción orgánica — tanto en la calle como en redes — y posicionando a Justo como una marca que entiende la cultura no como un territorio ajeno, sino como un espacio natural de pertenencia. Porque en la semana del arte, también hay espacio para celebrar lo que nos alimenta.
* Podés ver el clip de redes sociales con la intervención urbana aquí.

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