Campañas - Argentina
Pronto se identifica con los valores escenciales
La nueva campaña tiene una visión de la realidad que excede la primera impresión de fiesta que se puede ver en los carnavales de Brasil.
(13/02/02). La nueva campaña de Pronto tiene una visión de la realidad que excede la primera impresión de fiesta que se puede ver. Sus verdaderos personajes son esos viejitos que aparecen entre las imágenes de celebración, para aportar su mensaje de sabiduría.
Estas personas son en realidad mitos de las Scolas do Samba brasileras. Y lo más importante, tienen un mensaje digno de ser contado, porque más allá de su difícil realidad, encuentran la felicidad en las cosas simples de la vida... y eso se les nota en cada uno de sus gestos, en cada una de sus acciones.
"La vida es pura felicidad si uno tiene música en el corazón" (Nadir Ferreira da Rocha, compositor y cantante de La Velha Guarda da Portela), dijo esta frase alguna vez.
Pronto elige transmitir ese mensaje desde la autenticidad, y la encuentra en la historia de vida de estas personas que reflejan cada uno de los valores esenciales. Con una sonrisa que jamás desaparece de sus arrugados rostros, ellos se convierten en el estandarte de este mensaje, que en tiempos complejos como el que estamos viviendo los argentinos, suena como un soplo de aire fresco en nuestros oídos.
Estos mitos de la Scola do Samba Vehla Guarda protagonizan los comerciales donde, a través de la fiesta y de las sabias palabras de sus creadores, se presenta una forma diferente de ver la vida. Donde la alegría de vivir es el motor, la excusa y el objetivo de la fiesta.
Nilda Da Silva (72), José Siqueira de Alcántara (73), Quirino López (79), Juarandir Pereira da Silva (64) y Nadir Ferreira da Rocha (78) son los protagonistas de estos comerciales. Pero también los protagonistas de esta vida, donde la música es la madre de todas las emociones que envuelve el cuerpo y el espíritu en rituales casi mágicos donde todo es diversión y alegría.
Pronto toma esta alegría y se identifica con ella para reafirmar, una vez más que la felicidad reside en las cosas simples de la vida.