No hay una fórmula para convertirse en un vocero líder, pero hay algo seguro: para convertirse en un vocero líder no se improvisa.
Todo empieza con una buena historia (basada en hechos reales). Sin mensaje que articule el origen de una marca y demuestre su razón de ser es imposible comenzar a comunicar con el pie derecho. Pero el trabajo no termina allí. Se requiere un objetivo de comunicación, una clara identificación de las audiencias, creatividad y eficacia en la ejecución y sobre todo mucha práctica. Ponerse a prueba y verificar la coherencia de la historia, renunciar a ideas “platónicas” y sustentarse en las reales y comprobables. ¿Cómo surgimos? ¿Para qué estamos? Deberían ser dos de las preguntas principales a responder siempre y no contradecirse en el tiempo, sin descuidar el aporte que la marca hace y hará a su público y entorno.
Partner Comunicación asegura que lo que se quiera comunicar debe ser relevante y pertinente para la audiencia. A su vez, es necesario asegurarse de que tenga sentido y valor para los que lo van a escuchar o leer. Hay que conocer siempre muy bien al público: su perfil, intereses y expectativas. Si es un público general, debe encuentrarse un discurso apto para todos y manténganse flexible para ajustar el intercambio.
Otra recomendación es ser uno mismo. Encontrar un estilo personal, una voz única y ser auténticos. Si buscamos ser otros, no podremos sostenerlo en el tiempo o algún momento se notará. En este contexto, nunca hay que descuidar la cultura de la compañía a la que se representa.
La simpleza es importante. No se trata de una competencia a ganar, no hace falta demostrar conocimiento experto. Lo importante es hacerse comprender. Complejizar la comunicación puede traer más errores de interpretaciones que aciertos. Las analogías, metáforas y ejemplos, siempre facilitan el entendimiento.
En esto, también hay lugar para demostrar las emociones: sin exagerar, demostrar lo emocional genera credibilidad, motiva e inspira. Pero no hay que abusar del recurso, se puede utilizar de manera natural y siempre que el ámbito lo permita.
Se trate de presentaciones escritas, orales y/o audiovisuales no hay que sobrecargar a la audiencia de información. Seleccionar lo más importante y pensar siempre en lo que puede resultar de interés para los otros, es trascendental. Además, es importante evitar el “auto-bombo”: solo hablar de la marca lo justo y necesario.
Convencer, generar credibilidad y lograr cambios, no son objetivos sencillos de lograr, ser un líder, requiere entrenamiento.
FOTO: Soledad Quijano y Eva Kovacs, de Partner Comunicación.