Los hechos rompieron el mito de que la publicidad hispana no puede ser creativamente buena. La clave del éxito es conocer al consumidor y descartar a los estereotipos. Un gran mercado y con un enorme poder adquisitivo no podía pasar desapercibido, sobre todo en momentos de crisis, cuando los anunciantes apuestan a lo seguro.
Agencias independientes, que vislumbraron el crecimiento, y otras ya asociadas a redes internacionales, se aseguran en el mercado, incluso algunas han comenzado a incursionar en el sector americano. Hoy, los americanos miran con respeto a las agencias hispanas, aunque todavía les falte crecer en número y creatividad.
Y la lucha por el mercado hispano ha comenzado.