Agencias - Estados Unidos
Vender la bandera
(26/08/04). Frente a la desprestigiada imagen que Estados Unidos tiene a nivel mundial, Keith Reinhard, presidente mundial de DDB, critica los esfuerzos diplomáticos del gobierno norteamericano y da consejos publicitarios para que se maneje la reputación del país más poderoso del mundo y la de uno de sus clientes.
¿Puede Keith Reinhard persuadir al mundo para que ame los negocios norteamericanos? En su larga carrera en la publicidad, el talento de Keith Reinhard ha logrado promover las virtudes de muchísimos productos. Ahora, el presidente mundial de DDB está tomando un nuevo desafío: venderle al mundo las ocultas virtudes de Norteamérica.
"Amo las marcas de Estados Unidos, pero están ganando enemigos alrededor del mundo y es vital, para los intereses de Estados Unidos, cambiar esto", dijo el publicista en el mes de febrero a estudiantes de Yale University. Su argumento básico es que la percepción que los extranjeros tienen acerca de Norteamérica está dañando económicamente al estado y por eso debe ser revertida.
A principios del 2004, Reinhard, junto a otros ejecutivos de la industria de la publicidad y algunos académicos donde organizó "Business for Diplomatic Action", un grupo cuyo objetivo es encontrar soluciones a los problemas de imagen de Estados Unidos. La idea de formar este grupo surgió luego del acto terrorista en Nueva York el 11 de septiembre de 2001.
Reinhard escuchó a George Bush especular en un discurso acerca de las causas por las que el resto del mundo aborrece a América. Él, enseguida entendió que esa era una pregunta que merecía investigaciones similares a las que hace para sus clientes.
Ciertamente, pensó, muchos de sus clientes son empresas multinacionales que sufren la mala reputación que tiene hoy Estados Unidos. Sus creencias fueron rápidamente reforzadas por un estudio realizado en 17 países por investigadores de DDB. Los resultados no lo sorprendieron: Norteamérica y sus productos eran vistos como arrogantes e indiferentes en otras culturas; explotadores, en cuanto a que extraen más de lo que proveen; corruptos, porque valoran lo material por encima de lo espiritual; y dispuesto a sacrificar casi todo sólo para aumentar las ganancias. Además en abril hicieron sondeos para medir las reacciones mundiales con respecto a la guerra de Irak, y se observó una enorme disconformidad frente la política exterior del país más desarrollado.
"Business for Diplomatic Action" es la última de una larga serie de intentos de hacer algo por la mala imagen que hay de Norteamérica alrededor del mundo. Después del 11 de Septiembre, Charlotte Beers, par de Reinhard en Madison Avenue, fue nombrada como subsecretaria de estado para diplomacia pública. Ella realizó una campaña de publicidad mundial de 15 millones de dólares. Dichos avisos, mostraban a musulmanes habitando Norteamérica y logrando integrarse exitosamente a ese país. Esto no tuvo un buen resultado porque la mayoría de los países se negaron a exponer la campaña. Luego, como un segundo gran intento, el Departamento de Estado gastó 4 millones de dólares en lanzar "HI", una publicación en árabe, que también fracasó.
Los fracasos no hicieron que Reinhard se echara atrás. Para él, toda la culpa es de la participación del gobierno: "Nuestra experiencia es que cuando intentamos hacer algo con el gobierno, sólo termina convirtiéndose en una pila de papeles". Para el publicista una iniciativa del sector privado tiene más ventajas: mejores contactos, menos burocracia y, quizás lo más importante, posibilidad de actuar a más largo plazo.
El lunes 23 de agosto el presidente de DDB dijo al Congreso estadounidense que el gobierno federal no es más un mensajero creíble para reformar la opinión pública sobre USA en el Medio Oriente. Además, aconsejó a Washington para que incentive a actores no gubernamentales para que se hagan eco de los mensajes diplomáticos. También dijo al panel del Congreso: "La tarea de posicionar a América luego del 11/9 es una gran urgencia, pero no una tarea que se puede completer de un día para el otro. De acuerdo con lo expertos, los sentimientos anti-americanos han sido construídos durante las dos últimas décadas. Eventos geopolíticos han inflamado y exacerbado esos sentimientos negativos, pero nos ha llevado un largo tiempo llegar a este punto y nos llevará mucho tiempo restaurar la reputación y la influencia de nuestro país a nivel mundial". Y agregó: "Debemos concentrarnos en los valores compartidos y usar las estrategias que usan las compañías que están en problemas o las marcas que están en crisis".
Fuente: AdAge y The Economist.