Al son de una versión de «Jealousy, jealousy», de Olivia Rodrigo, el comercial «Afogados» que llegó a la pequeña pantalla este domingo (8), es una metáfora visual para abordar la sensación de asfixia y sobrecarga mental provocada por la hiperconectividad.
En la película, a lo largo del día, el protagonista se ve inmerso en un hábito que lo ahoga, sin darse cuenta. Cuando decide dejar de usar el dispositivo, el agua retrocede, devolviéndole el aliento y el contacto con la realidad.
La pieza contó con la colaboración del psiquiatra Rodrigo Bressan, profesor de la Unifesp que estudia la salud mental, con especial atención a la infancia y la adolescencia. La producción, de Delicatessen, contó con control del nivel del agua en tiempo real.
«Esta nueva película forma parte de un conjunto de iniciativas que la marca ha venido desarrollando a lo largo de los últimos años para estimular la reflexión sobre el uso consciente del celular», señala Sabrina Romero, directora de marca y comunicación de Vivo.
«Partimos de una inquietud real: la forma en que nuestra relación con las pantallas se ha vuelto excesiva y, a menudo, invisible en el día a día. La idea creativa surgió del deseo de hacer tangible este impacto, sin poner a la tecnología como antagonista, sino provocando un reinicio del comportamiento», destaca Heloisa Pupim, co-COO de Africa Creative.
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