Con creación de la agencia PROS, la activación siguió el concepto “É tempo de mudar seu tempo com o celular” y propuso un recorrido sensorial que tradujo, de forma lúdica e impactante, los estímulos del día a día hiperconectado.
“Queremos llevar esta provocación más allá de las pantallas y materializar, en el espacio físico, una conversación tan esencial que nosotros aquí de Vivo promovemos desde 2018. Con esta instalación inmersiva invitamos a las personas a sentir, en la práctica, esta era de la hiperconexión en la que estamos inmersos”, explicó Sabrina Romero, directora de Marca y Comunicación de Vivo.
Impacto visual e invitación a la reflexión
Toda la experiencia se inspiró en la película “Afogados”, una narrativa creada por Africa Creative sobre el exceso del uso del celular y que se construyó a partir de una metáfora visual impactante que mostró a un personaje a lo largo del día siendo completamente absorbido por el celular y que, sin percibirlo, se vio inmerso por un hábito que lo asfixió. Cuando decidió interrumpir el uso del aparato, el agua retrocedió, devolviéndole el aliento, el control y el contacto con la realidad. El experimento partió de ese contexto para estimular una relación más equilibrada con la tecnología.
En el lado externo de la instalación, un gran panel de LED con perspectiva 3D creó la impresión de un ambiente doméstico siendo inundado. La imagen, con muebles “sumergidos”, generó impacto inmediato e invitó al público a interactuar. La inmersión tradujo al espacio físico la misma metáfora visual de la campaña: la sensación de estar dentro de una rutina hiperconectada. Ya dentro de la estructura, el visitante recorrió diferentes ambientes que tradujeron tanto esa idea, como lo opuesto, de la pausa y del tiempo, en un lenguaje imagético y sensorial.
Recorrido sensorial
El primer espacio estuvo marcado por sobrecarga visual y sonora: paredes cubiertas por notificaciones, pop-ups y estímulos digitales, acompañados de audios que remitieron a demandas del día a día, como: trabajo, compromisos olvidados, reuniones tensas, comparaciones familiares. La propuesta fue representar el volumen constante de información que disputó la atención a lo largo del día.
En la secuencia, tres ambientes estimularon los sentidos de forma más sutil, invitando al público a percibir olores, sonidos y detalles del entorno. El cambio de atmósfera condujo a una experiencia más atenta y presente.
El recorrido se cerró en una “zona de reflexión”, con mensajes que reforzaron la importancia del equilibrio. El contenido destacó que no se trató de abandonar el celular, sino de recordar volver a uno mismo y estar entero en el momento presente.
“La película de la campaña provocó y trajo el tema de la sobrecarga a la superficie. Nuestro experimento transportó a las personas para dentro de la película, en verdad, para dentro de ellas mismas, proponiendo esta conversación íntima y urgente capaz de generar cambios y, claro, un uso más consciente del celular", completó Adriano Abdalla, Chief Creative Officer de PROS.
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